La historia de bicicleta viene de antiguo, pero sin remontarnos a tiempos lejanos observamos que la bicicleta ha ido ganando terreno en su concepción de medio de transporte urbano.

Aún teniendo en cuenta que la bicicleta no es un vehículo que pueda servir a todos los ciudadanos, para cualquier destino y en todas las circunstancias, realmente son muchas las ventajas que ofrece la bicicleta en el medio urbano y periurbano entendida como medio de transporte funcional:

  • Para distancias inferiores a 8 Km la bicicleta puede sustituir tranquilamente al coche. Es un medio que puede alcanzar entre los 15 y 25 Km/h siendo relativamente competitiva en distancias cortas respecto al coche en la ciudad.
  • Es apta para ser usada por personas de diferentes edades.
  • Su coste se adapta a todos los bolsillos.
  • En aproximadamente 10 minutos pueden llegar a recorrerse 3,2 Km evitando atascos de tráfico y embotellamientos.
  • No ocupa tanto espacio ni necesita tantos recursos para su uso y fabricación. Mientras que en una calzada de 3,5 m de ancho pueden circular en coche 2.000 personas, son 14.000 las que pueden hacerlo en bicicleta.
  • No contamina ni produce ruido.
  • Los conductores están más expuestos a la inhalación de elementos contaminantes que los ciclistas.
  • Su uso proporciona ventajas para la salud.

Una visión integral de la bicicleta no deja margen de duda respecto a sus bondades. Por ello, muchas ciudades europeas como Dublín, Ferrara, Estrasburgo, Graz o Groninga ya han asumido la conveniencia y la viabilidad de reducir el uso del automóvil, incentivando el uso de otros medios de transporte más sostenibles sin que ello repercuta en su crecimiento económico o social.

Además, a escala europea, la Federación Europea de Ciclistas (ECF), en colaboración con la Unión Europea está intentando establecer toda una red de itinerarios transeuropeos compuesta de doce itinerarios denominada "EURO VELO".

Con todo, la bicicleta es un medio de transporte que promete tener un papel importante en la gestión de la movilidad urbana y periurbana de nuestras ciudades. Sus beneficios son claros:

  • Económicos: el descenso en los recursos familiares destinados a la compra y mantenimiento de un coche; la reducción de las horas de trabajo malgastadas en atascos, la reducción de los costos destinados a sanidad gracias a los efectos del ejercicio regular, etc. Tras un exhaustivo cálculo realizado en los Países Bajos, la conclusión resulta evidente: el ahorro por el uso de la bicicleta asciende a 2.100 millones de euros al año. Además, el comercio en los centros urbanos de las ciudades se ve reactivado. Las empresas que incentivan a sus trabajadores a utilizar este medio de transporte para llegar al lugar de trabajo ahorran costes, y los trabajadores que deciden ir trabajar en bicicleta gozan de mejor salud, reduciendose así el número de bajas laborales.
  • Políticos: una menor dependencia energética y ahorro de recursos no renovables.
  • Sociales: una mayor democratización de la movilidad, mayor autonomía y accesibilidad a todos los servicios de la gente joven, de las personas mayores y de ciudadanos con rentas bajas que no tienen acceso a un coche. También favorece la sociabilidad de la sociedad, ya que se recuperan las plazas y calles destinadas al paso de automóviles, a favor de la convivencia y el intercambio social.
  • Ecológicos: el uso de la bicicleta supone un beneficio ecológico en la medida en que ese uso sustituye al del coche privado generándose así menos problemas ambientales.